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En pleno ascenso en las encuestas, Trump promete eliminar la reforma de salud de Obama

 

El mismo día que nuevos sondeos confirmaron que está pisándole los talones a su rival Hillary Clinton, Donald Trump prometió hoy que si gana las elecciones la próxima semana, convocará una sesión especial del Congreso para "derogar" uno de los mayores legados que deja el presidente Barack Obama, la reforma de Salud.

Después de varias semanas de escándalos que lo sumieron hasta 15 puntos porcentuales por debajo de Clinton, el magnate y candidato presidencial republicano sorprendió en esta recta final de la campaña al ubicarse, por primera vez desde mayo pasado, a un punto por delante de la candidata demócrata, según un sondeo de la cadena de noticias ABC y del diario Washington Post.

La encuesta difundida hoy arrojó que el 46% del electorado piensa apoyar a Trump, mientras un 45% lo haría por Clinton el próximo 8 de noviembre.

Aunque nadie puede explicar con certeza el repunte de Trump, la mayoría de los analistas coinciden en que se debe a la decisión del FBI de reabrir su investigación contra Clinton por el presunto mal uso de información confidencial, a través de su correo electrónico privado, cuando se desempeñaba como secretaria de Estado, durante el primer mandato de Obama.

El candidato republicano, que celebró su ventaja sobre Hillary en su cuenta de Twitter, realizó hoy un acto en la ciudad de Valley Forge, en el estado de Pensilvania, en el noreste de Estados Unidos. Durante el mitin, el magnate recordó el escándalo de los emails, pero también se concentró en atacar la reforma de Salud aprobada en 2010.

Popularmente conocida como Obamacare, esta reforma otorgó cobertura sanitaria a millones de ciudadanos, pero también desató una serie de problemas no previstos, principalmente, el aumento de los precios de los seguros médicos.

"Cuando ganemos el 8 de noviembre y elijamos un Congreso republicano, vamos a poder derogar y reemplazar de inmediato Obamacare", prometió Trump, junto a su compañero de fórmula, el gobernador de Indiana, Mike Pence, a sólo una semana para las elecciones, según la agencia de noticias EFE.

Si esa reforma no es eliminada, el sistema estadounidense de Salud quedará "destruido para siempre", advirtió Trump, repitiendo una fórmula que el Partido Republicano ha sostenido, incansablemente, desde 2010.

El gobierno de Obama no esconde los problemas que provocó la reforma, pero, al igual que Clinton, sostiene que puede ser perfeccionada en los próximos años.

La semana pasada la Casa Blanca pronosticó que el año que viene los precios de los seguros de salud más populares – y los creados por la reforma de 2010- aumentarán en un promedio en un 25%.

El gobierno, sin embargo, destacó que ese aumento no debería ser tan devastador para el bolsillo de la clase trabajadora porque más del 80% de los ciudadanos podrán acogerse a subsidios federales para adquirir los seguros.

Otros dos problemas, detectados por muchos expertos, son que la oferta de seguros en el mercado creado por Obamacare está disminuyendo y que la cantidad de personas que ha contratado uno de esos seguros es menor de la esperada.

Este año unas 10,4 millones de personas se subscribieron, una cifra bastante menor a los 22 millones que la Oficina de Presupuestos del Congreso había pronosticado en 2014 para 2016.

Durante el acto en Pensilvania, el compañero de fórmula de Trump, Pence recordó que hoy precisamente comienza un nuevo ciclo de inscripción en los mercados de seguros de salud y "una vez más millones de estadounidenses van a verse decepcionados por la falta de opciones y escandalizados por las altas primas".

Según Pence, la reforma de Salud que propone Trump se basa en el "poder del libre mercado" y eliminará la obligatoriedad de contratar un seguro médico, que impuso el Obamacare.

"El gobierno no debería decirte cómo gastar tu dinero", sentenció el candidato a vicepresidente republicano.

Una vez más, Pence acusó a Clinton, una veterana defensora de la reforma, de querer imponer un sistema de "medicina socializada" como el de Canadá.

Clinton estuvo hoy en Florida uno de los estados más volátiles del país, que se prevé puede decidir la elección presidencial y uno de los pocos distritos del país en el que todas las encuestas coinciden en que los dos candidatos presidenciales están empatados.

Desde la ciudad de Dade City, la candidata demócrata centró su acto en atacar a Trump por su comentarios misóginos y lo calificó como una persona que hace "bullying".

El resultado de la encuesta conocida hoy revela uno de los peores tropiezos de la campaña demócrata.

La ex primera dama y ex secretaria de Estado sigue arriba por dos puntos en el promedio de encuestas a nivel nacional que registra a diario el portal que monitorea el proceso electoral, Real Clear Politics, pero la brecha se achica cada día que pasa.

No es la primera vez que los candidatos llegan al día de la elección presidencial casi empatados en las encuestas en Estados Unidos.

En 2012, el candidato republicano Mitt Romney llegó a situarse ,una semana antes de los comicios, un punto por delante de Barack Obama, al igual que el demócrata John Kerry en 2004 frente a George Bush. Ni Romney ni Kerry lograron llegar a la Casa Blanca.

Pese al repunte en las encuestas y a la investigación de los emails de Clinton, Trump parece no poder escapar a la larga e imparable ola de escándalos.

El magnate fue protagonista durante toda la campaña de denuncias que lo involucraron en presuntos fraudes impositivos por cientos de millones de dólares y hasta fue objeto de denuncias de ataques y acoso sexual. Hoy el candidato opositor sumó una nueva acusación.

El diario The New York Times informó hoy que Trump usó estrategias "legalmente dudosas" para eludir impuestos al no declarar millones de dólares en ingresos.

Según el diario, el magnate inmobiliario forzó en 1990 a parte de sus acreedores a que le condonasen su deuda tras declarar en bancarrota sus tres casinos de Atlantic City, en Nueva Jersey.

El Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos, la agencia encargada de la recaudación fiscal, considera como un ingreso las deudas perdonadas, por lo que Trump debió haber declarado esos cientos de millones de dólares.

Sin embargo, el magnate intercambió esa deuda por acciones corporativas de su imperio quebrado, una estrategia que sobre el papel era legal pero que sus asesores le habrían desaconsejado ya que el valor de los títulos era inferior al nominal, lo que podría quedar expuesto en una eventual auditoría.

The New York Times calculó que Trump eludió pagar decenas de millones de dólares en impuestos gracias a ese intercambio, pero la cifra real se desconoce porque el magnate nunca publicó su declaración jurada.

Para uno de los voceros de la campaña de Trump, Hope Hicks, la nueva denuncia de The New York Times es un "malentendido" o, al menos, una "mala interpretación intencional de la ley".